estar en un hospital significa mucho para mí. lo mejor de todo es que, para mí, siempre significa que nunca es el fin del mundo, y ni siquiera el fin de mi propia vida (es un papeleo más cuando el cuerpo falla). recordé las tantas veces que he estado en un quirófano, recordé las tantas veces en las que la anestecia ya no me hace efecto, recordé lo raro que es pasar tu cumpleaños en una camilla...
mi terapia intensiva consistió en mirar y reír hasta llorar con una niña de 5 años que esperaba en la sala del hospital igual que yo.
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