lunes, abril 30, 2007

2 pelirojos 2

La tarde y la noche me la hicieron dos pelirrojos. Siempre he creído que los pelirojos son de buena suerte. Lucky me, ese día tuve a dos. Un músico y un politólogo. Cantan, bailan, platican sonríen, vibran, efervescen de la felicidad los dos. Personas felices que me hicieron disfrutar fenomenalmente la boda de mi amiga. En resumidas cuentas me hicieron disfrutarme.
Todos pensaron que eran hermanos. Sólo unos 4 en la boda sabíamos que no. No importaba, los dos son grandes chicos.
Uno de ellos intentaba presentarme a su mejor amigo, pero no sólo él lo ha intentado, todo el despacho estaba de acuerdo en llevar a cabo tan sucio plan para hacerme caer. Pero... a fuerza ni los zapatos entran, así que en su infructuosa lucha por dar mi brazo a torcer, terminamos baile y baile y por supuesto, compartiendo lo que más nos gusta: el piano, el jazz, la música.
El segundo, bueno, pues tal vez había cruzado con él un par de palabras. "Nuestra historia" es chistosa, no nos conocemos bien, es más casi casi ni nos conocemos, algún día me lo topé en su oficina, un saludo breve sin más. Resulta que desde hace más de un año, la novia había hecho su labor de cupido inútilmente. Trató y trató pero ninguno de los dos se dejó. Nos enviaba fotos de cada uno para ver si así pegaba, pero nada!
La novia tuvo la genial idea de sentarnos juntos en la boda. Resultó. Como si nos conociéramos de años. Nos reímos de los intentos de la novia por juntarnos. Platicamos, bailamos, cantamos, bebimos, sonreímos y al final de la noche nos agarramos de las manos. La tibieza del tacto me puede ganar.
A la mañana siguiente todo era perfecto. Todo era suave y tibio.

Fue un buen fin de semana.

Soy feliz.

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