El Diablo es la carta del instinto. Recurres a tus fuerzas "primarias", en el buen sentido de la palabra, ya que ellas no te engañan. Pero ... a veces hacen que te muestres demasiado espontánea. ¿Declaraciones intempestivas? ¿Falta de discreción? No hay que preocuparse: la seducción natural, que indica también esta carta, hace que seas irresistible.
Las vibraciones que te rodean en este momento son soñadoras, ligadas a las fantasía y a la ensoñación que te caracteriza últimamente, cada vez que te dispones a dormir. Y no son más que una real progresión de tu situación afectiva.
Con esta carta, todas tus solicitaciones, incluso las más discretas, recibirán una respuesta. Te han visto, gustas y no se privarán de hacértelo saber, sin necesitar de sentirse "violento" con falsos pudores. El intercambio es claro y no hay necesidad de disfrazarse , bajo pretexto de "guardar las maneras". Cada uno sabe lo que quiere y el camino más corto para conseguirlo es ir en línea recta. Consiguiendo, como consecuencia, un clima de complicidad y de intimidad inmediatamente perceptible y "sentido", por uno y por otro. Con esta carta, la sexualidad es directa, ¡eso es lo menos que se puede decir!. Aquí, los juegos amorosos son deportivos y tónicos, con un gusto pronunciado por los intercambios de palabras explícitas durante el amor.

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