
En español: El jardín de las delicias. Este cuadro, de Jerónimo Bosch, a.k.a. El Bosco, data de 1503, sin embargo para mí empezó a existir hace 25 años. Una réplica de esta delicia se encontraba colocado en una de las paredes del estudio de mi madre, justo arriba de su secreter. El lugar más curioso de la casa, porque era como un museo en sí mismo, lleno de secretos, de misterios, de cosas antiguas, de cosas de lugares lejanos y mágicos, con olor a libros por doquier, de piso a techo y todas sus paredes, excepto ésta, de la que colgaba esta reliquia El cuadro en sí es mágico, me hacía, y me hace todavía, viajar a tan exóticos lugares. Pasaba horas viéndole, inventándome historias no vividas en cada uno de sus exquisitos rincones. Era un refugio, y creo que hoy recurro a él, como hace tantos años, para tomar nuevos bríos y volver a pecar.

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